LOS INTERMEDIARIOS

No se lo que ha sucedido en este mundo, pero nos hemos vuelto un poco vagos y adaptamos comportamientos absurdos o puede que lo uno nos lleve a lo otro.
Un ejemplo: las empresas quieren contratar “mano de obra barata” (aunque desgraciadamente esta mano tenga que soportar la compañía de un cuerpo) pero a la vez no quieren ocupar su tiempo, ni molestarse en seleccionar el perfil que necesitan (aunque para ello haya que mirar de frente). Esto lleva a las empresas a realizar unas acciones que encarecen el precio de su compra aunque en este caso, no parece que les importe.
La parte primera, de la parte contratante ( empresa matriz) entabla conversaciones con la segunda parte de la parte contratante (empresa de empleo temporal) para que unos contratados, en precario por esta, se encarguen de buscar, recibir, analizar y seleccionar a gente que mediante currículo vite inflado, certifique responder al perfil solicitado.
A estos aspirantes a trabajadores, se les ofrece por parte de la segunda parte de la parte contratante una verdadera puterda de salario. (Humoradas, 13 de Marzo).
Eso si, la empresa intermedia se lleva una pasta gansa, cobrando a la primera parte de la parte contratante, y al aspirante al que han ofrecido una puterda de salario.
En definitiva, la primera parte de la parte contratante paga una pasta, la segunda parte de la parte contratante cobra una pasta, y el trabajador contratado cobra una puta mierda.
Consecuencias: los trabajadores ganan poco, se les exige competir para ser contratados, tienen fecha conocida de finalización de contrato…
¿Podemos esperar que se esfuercen?
Estudio de un supuesto:
Los centros culturales en el ámbito del Ayuntamiento de Madrid, tienen que contratar actividades culturales.
También ellos, utilizan unas empresas intermediarias, que se encargan de la selección de las compañías, eventos, expositores etc. que van a realizar sus trabajos, dirigidos en la mayoría de los casos, para aumentar el ambiente cultural de los niños, jóvenes y mayores en los barrios de la capital.
Estas empresas, siguiendo las directrices al uso, contratan a estos animadores culturales, siguiendo criterios que para nada son los adecuados (que cobren poco, afiliaciones políticas, afinidades familiares etc...)
¿Con esto que se consigue? Que los animadores culturales, ganen una puterda, que se rebaje la calidad de la oferta, aunque eso si, el centro cultural paga una “pastansa” (pasta gansa) de la que se beneficia la empresa intermedia.
Este sistema, se aplica hasta el extremo de que los directores de los centros culturales, no pueden contratar sin utilizar estos intermediarios, y si de alguna manera, identifican una acción cultural interesante para su centro, dirigen a los responsables de estas a las empresas intermediarias para que mediante el cobro de su “impuesto revolucionario” permitan la contratación.
A propósito, espero que todos sepáis que una de las mejores compañías de teatro que ofrecen sus servicios a los centros culturales, y a todo el que esté dispuesto a contratar teatro riguroso, convencional, completo y con un estupendo repertorio y un gran plantel de actores es la que está vinculada a mi blog.

6 comentarios:

El Escritor en el Tejado dijo...

Encantado de conocerla, Dª Meiga. Ya veo que haberlas, haylas. Gracias por vincularme a este su nuevo y batallador blog, cuya andadura espero venturosa. Haré lo propio en cuanto pueda.

Y de paso mis disculpas: esta noche estoy más pedante que de costumbre. Nos seguiremos viendo, espero. Un saludo.

Anónimo dijo...

Total, que es lo de siempre. Quien parte y reparte........

ORT-22.

Neira la meiga dijo...

habelas hailas, Escritor, espero que la andadura, sea deivertida y amena, y por mi parte un poco revindicativa.
El que parte y reparte...dejará de llevar la mejor parte, si nuestras voces gritan por encima de las suyas, porque ellos "cuchillean".

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Gracias, Meiga, por el uso de mi neologismo "puterda", que pienso presentar en breve para que lo apruebe la Academia.

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Es decir, si les parece bien a los 'vejestollas' que la regentan.

Sakura dijo...

Querida Meiga:
Gracias por tu blog, que grita lo que otros muchos callan.

En cuanto a tu curiosidad sobre mi aversión a los índices alfabéticos te diré que los odio porque son la parte más puñetera de mi trabajo, me lleva un tiempo y un desgaste visual espantoso.
Pero me alegra que me digas que crees que son muy útiles.
Cuando llegue el siguiente pensaré en ti y me consolaré sabiendo que al menos hay una persona que los lee.