Ya sé, que muchos de vosotros creéis que no vale la pena, que nos hemos convertido en muebles incapaces de sentir, o que somos esclavos incapaces de luchar, o que estamos acomodados de tal forma que no nos importa el sufrimiento de otro.
Yo, convencida de que no hay mejor lucha que la de los esclavos…sigo a muerte.
Si eres esclavo ¿Qué tiene que perder en la lucha, si nada tienes?
¡Animo!
Un día, uno a uno empezaremos a despertar de este letargo, de esta droga que nos tiene dormidos, que se llama dinero, futbol, comida, o lo que quieras, pero que nos hace olvidarnos de la esclavitud que nos domina, y nos hace sentir vacios por dentro.
Ese día será mi día, porque habré contribuido con un eslabón, de esa cadena de lucha de alguna forma y eso me llenara de orgullo, esté donde esté.
Hay 36 cláusulas, por favor si entras en mi blog, mira todas las anteriores, puede que te hagan pensar que rayos, estamos haciendo con nuestra vida y con la del prójimo.
Una de las cláusulas de hoy, habla de Haití, antes de los terremotos…
¿Somos hoy mejores?
¿La Iglesia, desde el Vaticano, no desde sus fieles, donará parte de sus riquezas para sus pobres, esos por los que tanto rezan en cada Eucaristía?
¿Nuestros Príncipes donaran lo que otro por amor les dono a ellos o habrá que seguir sugiriendoselo?
¿Seremos capaces entre todos de reconstruirles su país para que tengan una vida mejor?
Hoy os pongo otras dos cláusulas, que avasallaran vuestra conciencia, y la de todo aquel que crea que aun somos humanos…no, no es verdad.
